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Por Clara Rodríguez. Cuando pienso en ti siento que desaparece el miedo. Cuando pienso en ti me creo gigante y olvido las dudas. Cuando pienso en ti no encuentro imposibles porque inspiras firmeza, valor, optimismo y entrega. Cuando pienso en ti veo que no se nace para un solo fin, que se pueden hacer, a la vez, muchas cosas. Cuando escribes a todos comprendo que un corazón puede latir también fuera del pecho y para mil personas. Cuando pienso en ti olvido rencores, aprendo a enjuiciar, sin odiar, buscando como tú una razón que mueva nuestros brazos hacia una vida nueva; descubro un diamante en cada lágrima o dolor y quisiera mantener tu fuerza, dar vida eterna a tu esperanza por imposible que parezca. Cuando pienso en ti, pienso en él, en ella, en nosotros, en mí, en esa gran estrella que te da tu inmensa fortaleza y mi fé aumenta. La aurora de tu sueño puede estar hoy aún, más lejana que ayer; pero no menos cierta, mientras de la influencia de tu amor, de tu grandeza y de tu paz, quede en todos por siempre ... tan profunda huella.
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