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MSc. Manuel Arce Pardo Profesor Principal Dpto. Idiomas EHTC Email:
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La enseñanza de idiomas extranjeros supone una gran cantidad de dificultades y una de ellas es el uso correcto de los llamados “canales no verbales de la comunicación”. En el sistema Formatur, la enseñanza de idiomas se dirige básicamente hacia la comunicación verbal y deja prácticamente a un lado el complejo de señales o mímicas que, junto a otros muchos elementos, constituyen lo que conocemos como “Comunicación no verbal” o “Canales no verbales de la comunicación”. Todos estamos conscientes de que la enseñanza y el aprendizaje de una lengua extranjera no significan ocuparse solamente de la adquisición de determinadas habilidades lingüísticas, hace falta además garantizar un intercambio total del mensaje entre el emisor y el receptor. La comunicación entre las personas resulta decisiva a la hora de producirse cualquier transacción entre individuos. En la rama del turismo en específico se emplea la comunicación constantemente a nivel de empresas e individuos, pero lo más significativo está dado porque la comunicación se produce en gran medida entre culturas diferentes.
Este hecho exige una gran competencia lingüística por parte del estudiante-trabajador; pero a su vez demanda una elevada dosis de competencia comunicativa. En este sentido, si los sistemas de comunicación no verbales forman parte de la competencia comunicativa de los hablantes, cualquier persona mejorará su comunicación mediante la realización de inventarios de signos no verbales, que le permitan un aprendizaje específico de los hábitos culturales y de los sistemas de comunicación no verbal en la lengua extranjera en cuestión. Es por ello importante adquirir una base teórico-metodológica para su estudio y aplicación en la clase de segundas lenguas. Sucede en la Enseñanza de Idiomas Extranjeros, en casi todas las aulas de nuestro país, que el problema de la comunicación por canales no verbales no se aborda o se hace de forma muy somera. Nuestros profesores en el sistema Formatur no son una excepción. Esta situación constituye un problema teniendo en cuenta que nuestros alumnos van a tratar directamente con personas que provienen de otras culturas, las cuales poseen un código de señales y mímicas diferente al nuestro. Los canales no verbales de la comunicación cubren un 30 por ciento de la comunicación efectiva y en algunos casos más. Creemos que la Enseñanza de Idiomas, en correspondencia con nuestra propuesta, le otorgará al aprendizaje de idiomas un valor añadido que facilitará la comunicación de empleados de hoteles y de la rama del Turismo en general con sus clientes, incorporando elementos emocionales, culturales; y percibiendo, además, sentimientos tales como la solidaridad, la alegría, la tristeza, la confianza, entre otros, que no siempre se logran expresar con la palabra hablada o escrita. El lenguaje transmite ideas, conocimientos, tradiciones, cultura, enseñanza; y constituye, además, el principal vehículo del pensamiento. Por otra parte muchos especialistas coinciden en afirmar que en ocasiones las palabras no resultan suficientes para manifestar determinados sentimientos, estados de ánimo y otras características intrínsecas de los participantes en un acto de comunicación. En este punto Birdwhistell estima que, probablemente, no más de un 30 a un 35 por ciento del significado social de una conversación es transportado por las palabras. Sin embargo, para satisfacer la necesidad constante de transmitir información sobre ideas y emociones, las cuales están presentes en nuestra diaria intervención en la actividad humana de comunicarse, juega un papel importante la estructura lingüística del comunicador. No obstante, ocurre que otras estructuras simultáneas, las cuales poseen un gran valor comunicativo, interactúan con la estructura lingüística. Tales estructuras son llamadas canales no verbales de comunicación y dentro de ellas las mejor descritas y más ampliamente conocidas son la kinesia y la proxemia. En el proceso de comunicación interpersonal los elementos no verbales no sólo colorean emocionalmente la frase; sino que también actualizan el significado de las palabras e imprimen uniformidad en la comunicación. Los elementos no verbales cumplen la función de señalar el cambio de palabras en una conversación, digamos “producir el canal de comunicación”; constituyendo la marca de la culminación total de la comunicación o la expectativa de una respuesta dada parcialmente por parte del hablante. En este caso, además del final sintáctico de la frase, son importantes: - Entonación.
- Otros elementos paralinguísticos como susurrar y la prolongación de vocales finales, entre otros.
- Movimiento del cuerpo y mímica.
- La dirección de la mirada, porque generalmente al completarse una idea se mira al interlocutor.
Desde el punto de vista psicológico estos elementos juegan un papel importante en el proceso de comunicación interpersonal. Se usa un conjunto de gestos y señales consciente e inconscientemente en nuestras relaciones diarias, las cuales nos ayudan a interactuar con el medio circundante y las características de la situación comunicativa. A. A. Leontiev afirma en su trabajo respecto al nivel psicológico “Psicología de la Comunicación”: “Se puede decir que las funciones de los elementos no verbales son las siguientes:” - Constituyen parte importante de lo que puede ser llamado “base guía” del hablante. Para el carácter de la comunicación se manifiesta parcialmente a través de estos “códigos” visuales.
- Deben ser analizados desde el punto de vista del receptor (oyente) como parte de la base guía para estas actividades comunicativas. Los códigos extralinguísticos pueden ser significantes tanto para el hablante como para el oyente, o sólo para uno de ellos.
- Deben funcionar como parte de la fase comunicativa, completando, definiendo y cambiando la interpretación de la información.
- Deben ser absolutamente irrelevantes al oyente; constituyendo algo así como el residuo del propio comportamiento comunicativo.
¿Cómo funciona esto en la práctica? Al comenzar la conversación el hablante no puede pasar por alto elementos tales como el comportamiento de la mirada, mímicas afirmativas o negativas, signos paralinguísticos que se muestran de forma menos notable y que, sin embargo, resultan expresiones de la conducta del interlocutor. A veces la ausencia inclusive de gesticulación o reacción motora, expresiva o emocional, en general, es mucho más significante que las manifestaciones no verbales posibles. La conducta mímica gesticulativa y las posiciones del cuerpo del hablante son también elementos guías a tener en cuenta. Por ejemplo: la disminución del contacto visual, la reducción del movimiento de las manos, inclinar el torso en dirección opuesta al interlocutor, movimientos negativos con la cabeza son signos de clima negativo. Para un clima positivo es característico un alto grado de contacto físico y visual, sonrisas, afirmaciones kinésicas, movimiento intenso de brazos, inclinación positiva del torso, orientación “directa” del cuerpo. Sería necesario señalar aquí que existe un grupo de factores que incluyen la manifestación de elementos no verbales en el comportamiento comunicativo del hablante y el carácter del sistema comunicativo en general, marcándolo con las características individuales, sociales y profesionales. Los factores antes mencionados pueden ser los siguientes. Diferenciación sexual. Machos y hembras en su comportamiento comunicativo; lo cual marca el carácter de la relación entre los hablantes, el uso de la combinación de elementos no verbales en el discurso, ambos por parte del hablante y por parte del oyente. La edad, al igual que el sexo, aporta características a la actividad lingüística-kinésica y en cierta forma condiciona el completamiento de estándares sociales y comportamiento proxémico. Los inherentes a factores somatogénicos, tales como:
Factores biológicos y anatómicos, determinados gestos, poses inconscientes, características de la voz. La fisiología de un individuo, especialmente su funcionamiento irregular (voz convulsa, dolor, entre otros). Psicología de un individuo. Por ejemplo, en caso de temor puede provocar una pequeña cantidad de gestos y posturas, expresiones faciales y corporales torpes. El estado afectivo en el momento de la comunicación, el cual puede ser causa de violencia, velocidad o lentitud de ciertos movimientos actuando de acuerdo al volumen de la voz y otros elementos paralinguísticos y kinésicos. El medio en el cual crece el hablante (rural o urbano) y el tipo de trabajo que realiza (manual e intelectual), también marca la manifestación del comportamiento no verbal del hablante. Las condiciones sociales en las cuales tiene lugar la comunicación permiten variar desde una situación actual del hablante hasta el cambio de modo de comunicar, que origina ciertas variaciones del comportamiento comunicativo del hablante (posturas y algunas inclinaciones kinésicas y paralinguísticas).
Por otra parte no creemos que una clase de idiomas deba tener como objetivo principal los canales no verbales de la comunicación. Los mismos deben ser incorporados paulatinamente durante todo el curso y lograr que los alumnos lo adquieran como una habilidad. El profesor debe evitar por su parte utilizar la mímica propia de los cubanos. Bibliografía. - Argyle, M.: Comunicación corporal. London, Methuen, 1975.
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