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Un empresario sueco adquirió un Boeing 747 que sería destinado a chatarra y lo transformó en un hotel de 25 habitaciones. El alojamiento funciona en el aeropuerto Arlanda, de Estocolmo, y en él los pasajeros, turistas o familiares pueden hospedarse por un tiempo. Aunque la mayoría de las habitaciones tiene baños y duchas compartidas, algunas de ellas -ubicadas en la parte superior- son suites especiales con baño privado y vista a la pista. |